domingo, 2 de noviembre de 2008

INFORMACION SOBRE LA CONTAMINACION POR BOLSA DE NYLON

Elaboramos un informe sobre la contaminación por la bolsa de nylon y el resultado de la encuesta que fue publicado por el semanario local EL ECO de fecha 4 de octubre de 2008 para informar a la gente del grave problema ocasionado por este material.

Transcribimos aquí dicho informe

En base a Nuestro objetivo: “Realizar una acción grupal entre los participantes del proyecto (adolescentes, familiares, educadores, barrio, etc) que permita llevar a cabo acciones concretas y unificadas, percibiendo la ciudad como un ecosistema donde cada elemento ocupa un lugar y es preciso el equilibrio, y donde el alumno percibirá su ciudad a través de sus sentidos, diferenciando qué aspectos son positivos y cuales otros debería mejorar para llegar a ser una “Ciudad saludable y sostenible”.

Hemos realizado algunas actividades que ya hemos mencionado en el informe pasado, acotando ahora el trabajo a estudiar el tema del impacto ambiental de la bolsa de Nylon.
Como ustedes saben son prácticas, eficientes, limpias y… ¡son gratis! Nos han acostumbrado a que es agradable ir al mercado hacer la compra y salir con todos los artículos dentro de bolsas de plástico. Hay bolsas de plástico por doquier. Su mínimo peso, unos 6 gramos capaces de llevar hasta cinco kilos, su bajo costo y su impermeabilidad al agua las ha convertido una costumbre para llevar alimentos, ropa o cualquier otra compra cotidiana. ¿Puedes imaginar tu vida sin bolsas de plástico?
Cada bolsa de plástico que se utiliza en las compras diarias tiene un importante costo medioambiental. En su fabricación se usa energía, se gastan productos no renovables del planeta y se contamina el medioambiente. En tierra y en el mar las bolsas de plástico ya constituyen casi un elemento de los paisajes. Más de medio siglo con plásticos La Segunda Guerra Mundial aceleró la investigación sobre los plásticos ante la necesidad de contar con nuevos materiales. Así surgió el nylon, el poliester y varios tipos de caucho sintético. Tras el conflicto, se crearon los policarbonatos, los acetatos y las poliamidas. En 1953 el químico alemán Karl Ziegler desarrolló el polietileno y en 1954 el italiano Giullio Natta creó el polipropileno, los dos plásticos más utilizados actualmente.
Las primeras bolsas de plástico para pan, bocadillos, fruta y verduras fueron introducidas en Estados Unidos en 1957. Las bolsas de basura de plástico empezaron a aparecer en las casas y por las cunetas de todo el mundo a finales de los sesenta. Pero el verdadero despegue de estos productos tuvo lugar a mediados de los setenta, cuando un nuevo proceso de fabricación abarató los costos de producción de bolsas individuales, permitiendo a las principales tiendas y supermercados ofrecer a sus clientes una alternativa a las cestas de mimbre o al carrito de comprar. Hoy cuatro de cada cinco bolsas utilizadas en las tiendas de comestibles son de plástico. Se calcula que al año se distribuyen en España 16.000 millones de bolsas desechables (2005).
Cicloplast, la entidad que agrupa a fabricantes y distribuidores de bolsas, asegura que el mercado total es de 96.000 toneladas de las que apenas se reciclan alrededor de un 10 %.
El origen de las bolsas de plástico es el petróleo, el gas natural y otros derivados de la industria petroquímica, que en las fábricas de plástico se transforman en moléculas de hidrógeno y carbono conocidos como polímeros o resinas polímeras. El polietileno se calienta a altas temperaturas y el polímero fundido se convierte en un tubo, en cierto modo como si se tratara de hacer churros. Una vez conseguida la forma deseada, el plástico se enfría, se endurece y puede ser aplastado, sellado, reforzado, perforado o impreso. La típica bolsa de plástico, que pesa tan sólo unos gramos y tiene un grosor de milímetros, podría parecer un artículo completamente inocuo de no ser por el increíble número en que se producen. De las fábricas de todo el mundo salieron en 2002 aproximadamente 4 o 5 billones de bolsas de plástico, desde bolsas de basura de gran tamaño hasta bolsas gruesas para la compra y más finas para alimentos.
Aunque sean prácticas, livianas y baratas, están fabricadas con polietileno o polipropileno, ambos derivados del petróleo, una fuente de energía no renovable y cada vez más cara. Así, además de colaborar al agotamiento de este recurso, potenciamos la enorme contaminación que origina su obtención, transporte y transformación en plástico.
Por otro lado, una vez descartadas o utilizadas para poner la basura, las bolsas tardan desde décadas hasta milenios en degradarse. Y si se las quema, generan emisiones de CO2, contribuyendo a agravar el cambio climático.
Cuando las bolsas de plástico están serigrafiadas todavía es peor ya que las tintas contienen residuos metálicos también contaminantes. Las pinturas de impresión contienen plomo y cadmio, metales pesados altamente tóxicos. Puedes observar en las calles la cantidad de restos de bolsas de plástico por doquier. Y otro inconveniente del material plástico es que, si queremos solucionar su falta de biodegradabilidad valorizándolo como combustible, su incineración genera también gases que resultan altamente tóxicos. El precio que paga la fauna silvestre Desgraciadamente, los plásticos no sólo se acumulan en tierra sino también en el mar. Quizás podemos pensar que van al fondo del océano y de esta manera desaparecen. Sin embargo, muchos plásticos son casi indestructibles y algunos pueden permanecer estables por 400 años antes no se degraden. Depositados sobre el fondo marino los plásticos no dejan crecer las algas del fondo. Los animales que viven entre ellas mueren y la cadena mortífera se traslada hacia los otros animales que habitan cerca de las superficies por falta de alimentos. El caso es que también muchas bolsas de plástico flotan en el agua. Numerosas tortugas marinas mueren atrapadas en estas bolsas de plástico flotantes. También se han encontrado en el estómago de los delfines o las ballenas que se tragan estos residuos confundidas entre los peces o plancton del que se alimentan. Las anillas de plástico que sujetan las latas de bebidas también han causado estragos entre las aves y la fauna marina...